Mensaje Fin de año 2.016 Virginia Villamediana Malpica

“Mensaje de Fin de año 2.016 Virginia Villamediana Malpica”

Cuando apenas faltan pocas horas para despedir este año 2.016, como venezolana, ciudadana del mundo, y gota del universo, es mi deber y derecho expresarme.

Si cada venezolano aporta su grano de arena, podremos salvar nuestro país, Venezuela.

No sabemos para esta fecha, 31 de diciembre, el alcance de las fatalidades aquejadas.

Indudablemente, la moral es nuestra más grave decadencia, secundada por la psicológica, y tan grave estamos, que en nuestro país hay gente comiendo de la basura, y sin embargo, coloco en tercer lugar el aspecto económico, alimentación, salud, seguridad.

Por qué?

Porque cuando se desintegra la moral, y se atenta contra la psiquis, ya todo lo demás está descompuesto, destruido.

Este último trimestre, para no hacer un largo recuento de 40 o más años, ni de 17 para no entrar a atacar al sector político más criticado de todas las décadas de nuestra historia, por razones más que evidenciadas, hemos experimentado las y los venezolanos, los más graves y abominables casos de abandono, burla, e irrespeto a los ciudadanos venezolanos.

Cuando una persona asume un rol de responsabilidad en la vida, desde algo tan natural como ser padre, hasta la presidencia de la republica de determinado país, está obligado a ceñirse en todas y cada una de sus implicaciones al “deber ser”, jamás a omisiones, indiferencias, eludir responsabilidades, ni mucho menos, echarle la culpa a otro u otros de sus errores o desaciertos, sean estos adversarios o no.

Lo primero que se hace cuando se es diligente y buen padre de familia, es avizorar cualquier panorama posiblemente nefasto, ser sincero, no mentir, y curarse en salud.

Las improvisaciones son muchas veces peligrosas por arrojar resultados negativos, sobretodo cuando dejan victimas que uno muchas veces desestima.

Dice la gente en la calle “me siento mal” o “que angustia de vida” o “no soporto esta incertidumbre”, “tengo hambre”, y lo que si es realmente rutina consuetudinaria, “no tengo, no hay, no me alcanza”, y/o todas las anteriores, eso no es mentira, ni exageración, ni son ataques sin fundamento de la oposición venezolana, eso es una gran realidad, eso es un hecho lamentable vivido diariamente, por más de treinta millones de criaturas que hacemos vida dentro de los límites de nuestra Venezuela. Unos porque no se pueden ir, otros porque aún no les conviene irse y otros, porque pudiéndonos ir, nos parece cruel, inhumano y miserable abandonar el barco hundiéndose con tanto tripulante inocente adentro, sin saber manipularlo, ni nadar, ni con que arma defenderse de los hambrientos tiburones.

La gota que derramó el vaso, dicho sea de paso, fue el billete de cien bolivares, a lo que aún el pueblo entero no ha pasado factura, pero cuando la pase, seguramente cobrará un alto costo, ese es mi pensar, aunque no lo deseo.

El peligro por venir, es que absolutamente todos los venezolanos afectados de una u otra forma estamos resteados morir por armas ya sean militares o civiles para defender nuestro territorio, resteados ir presos, resteados a que nos invadan nuestras casas, resteados ser objetos de secuestros con sicariato incluido o no, pero la patria llama, y no nos llama precisamente para prostituirla, arruinarla, destruirla más de lo que está y la han llevado, no, nos llama a rescatarla, sanarla, defenderla sin miedo, actuar por quienes no saben ni pueden luchar. “El que avisa, no es traidor”.

Nuestras palabras en este humilde mensaje de fin de año de una venezolana más, están escritas con mucho amor por el país donde nacieron, vivieron, trabajaron dignamente y nos levantaron nuestros padres y nosotros seguimos el ejemplo, haciéndolo extensivo a nuestra descendencia, cuya moralidad, decencia y gentilicio caraqueño, es indiscutible, gracias a Dios.

Nuestro gentil y solidario llamado a la paz, un día tan reflexivo y sagrado como este último día de uno de los peores años que haya vivido nuestra Venezuela, es a enmendar inmediatamente los gravísimos errores cometidos hasta ahora, que cesen las manipulaciones al pueblo, las mentiras, el cinismo, deponer actitudes apátridas que vayan en detrimento absoluto de una mayoría de ciudadanos sufriendo en carne viva, atemorizados, agredidos moral y psicológicamente, donde la gran mayoría somos mujeres y niños.

Aunque sabemos y practicamos diligentemente nuestra obligación de resolver nuestros agotados problemas los venezolanos, y en Venezuela, no debemos olvidar lo siguiente:

Cuando un inmueble se está incendiando, el deber de los vecinos que forman parte de la comunidad, es llamar a los bomberos y agotar todas las vías para apagar dicho incendio, so pena de morir también ellos quemados, aunque en realidad, en el fondo, es una obligación de reciprocidad humanitaria.

Pues bien, VENEZUELA es parte de la “COMUNIDAD INTERNACIONAL” y nos estamos incendiando, o ya lo estamos.

“A buen entendedor, pocas palabras bastan”. Hasta ayer apreciaba que lo peor, más duro y difícil, estaba por suceder, después de haber exteriorizado esto, y plasmándolo aquí, opino que tal vez no, tal vez nos sorprenda un cambio por el poder de las palabras, o de la reflexión, o que la magia si existe y los milagros también, por qué no?

Venezuela, desde lo más profundo de mi corazón, mente y entrañas, te deseo lo mejor, trabajo ardua y espiritualmente con todo el poder que Dios quiso otorgarme, cada segundo de mi vida, por verte feliz, limpia, sana, bella, prospera, como Dios te creo, con tu hermosa y noble gente adentro, en las mejores y definitivas circunstancias, mi bonita Venezuela.

Saludos a todas y todos. Feliz año nuevo 2.017.

Virginia

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“La toxicidad energética”

Tal cual nos administramos con el dinero, así debemos administrar la toxicidad.

Es inevitable vivir y no intoxicarse en cualquier sentido, ya sea, física, química, energética, mental, espiritualmente.

Únicamente depende de nosotros mismos el grado y cantidad toxicidad alcanzados.

Como cuando administramos nuestro dinero:

– Cuánto me cuesta esta blusa blanca y cuánto provecho puedo sacarle?
– Cuánto podría costarme un almuerzo en este Restaurant, para 20 personas?
– Cuánto me cuesta este par de zapatos y cuánto provecho puedo sacarle?

Exactamente igual debemos hacer con la toxicidad.

– Esta discusión con este sujeto, cuánto me puede intoxicar, enfermar, acercarme a un infarto, acv, u otros y, que provecho va a dejarme?
– Un juicio (pleito legal) de tal magnitud, cuantas energías me va absorber, cuánto me podria afectar, cuanto me voy a ganar que compense toda la toxicidad que me voy a tragar?
– Una relación amorosa con determinada persona es conveniente, tomando en cuenta esto y aquello, lo puedo manejar y cuánto me cuesta? Valdría la pena?

Mientras más jóvenes somos, más soportamos todos los retos, golpes, etc., por fuertes sean, pero, en la medida pasa el tiempo, indudablemente hay que ir seleccionando con que o quien nos comprometemos, pues, hasta atender una llamada telefónica, un whatsapp nos puede inyectar cierta cantidad toxicidad, y cuanto nos podría costar eliminarlas o transmutarlas?

Claro está, no podemos tampoco vivir herméticos, sin roce de ningún tipo, pero si es aconsejable escoger bien hasta las noticias por las redes sociales, noticieros por cualquier vía o medio, porque entre otras cosas, no cualquiera sabe o tiene la virtud, preparación, o sabiduría para trasmitir la información, comentar acontecimientos públicos, etc., entonces, si somos lo que pensamos y pensamos lo que nos es trasmitido, mal podemos intoxicarnos recibiendo cualquier información mal dada, o impactante.

Por lo tanto, aprendamos medir, cuánto nos cuesta, o le cuesta a nuestra salud, organismo, el más mínimo acto por dar, o por recibir.

Saludos,

Virginia

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Si se puede!

Por si fuera poco aquellos siete largos años con quimioterapia, por allá por el año 2.003 y siguientes, el 16 de mayo de este mismo año 2.016, me diagnosticaron INSUFICIENCIA RENAL EN FASE INICIAL y DIABETES TIPO II.

Cuando mi endocrinologo trágicamente me dio la noticia, lejos de asustarme o preocuparme, busque otras opiniones de expertos.

Como siempre en esos asuntos tan delicados, no comente nada hasta probar con mis propios y particulares métodos, dentro de los cuales se encuentra el REIKI.

Pese a vivir muy cómodamente, no escapamos a la situación difícil de nuestro país, especialmente en materia de MEDICINAS.

En el ejercicio de mi profesión como ABOGADA PENALISTA, soliamos caminar muchísimo, bajar y subir escaleras, al dejar esa rutina, por más ejercicio que se haga, jamás iba a ser igual a estar cómodamente en un pent house preferiblemente leyendo o de vez en cuando viendo escogidas y buenas películas, en casi un retiro social y laboral.

En vista del encierro por la INSEGURIDAD GALOPANTE que también impera en mi país y ciudad, me sentí absolutamente asfixiada y me fui a Miami, mi segunda ciudad, específicamente Miami Beach, donde siempre puedo caminar por ocean drive, y sus alrededores, respirar aire puro, estar en contacto con amigos y al mismo tiempo hacer todo cuanto me gusta como por ejemplo, estar sola durante horas y meditar. En ningún momento recordé el diagnóstico médico, corroborado solo por 1 de los 4 médicos consultados.

Sentía dominio de la situación al igual que con el cáncer, todas y cada una de las terapias empleadas iban arrojando sus resultados positivos, las fuertes dosis de los médicamentos comenzaron a causar estragos en el hígado, pero lo corregimos sobre la marcha.

Hoy cuando se van a cumplir 7 meses del citado diagnóstico, nos ratificaron en 3 clínicas y laboratorios diferentes, SI está superada completamente esa y todas las anomalías metabólicas arrojadas en pasados exámenes laboratorios.

El mensaje de hoy es SI SE PUEDE!

Saludos navideños,

Virginia

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