“El karma de las deudas”

En uno de tantos cursos, me explicaba una profesora nuestra, lo negativo de cualquier deuda.

Como abogados sabemos cuáles son las consecuencias del incumplimiento de acreencias.

Como estudiosos y practicantes de las leyes universales, no todos conocen y hasta se burlan de las deudas.

No voy a escribir una cátedra aquí hoy, pero si voy a contar a manera de anécdota algo que tal vez pudiera servir de ayuda a alguien.

Había en mi país Venezuela, una suerte de crisis institucional hace unos años, se trataba de un tema al que le había dedicado tiempo de estudios e hice un trabajo bastante completo y lo lleve personalmente al ministerio y la dirección competentes, lo sellaron y firmaron como recibido, advirtiéndome que habían varios colegas llevando sus correspondientes presentaciones respecto del mismo tema.

Al pasar unos días, me llamaron para pedirme, ampliara algunos detalles pues les interesaba mucho mi trabajo para desarrollarlo. Gustosamente, hicimos lo propio y volvimos a entregar la ampliación personalmente.

Al cabo de un mes, la colega que me había atendido varias veces, Volvio llamar y esta vez me informó que el proyecto elaborado por nosotros, había sido seleccionado y se había aprobado “equis cantidad de dinero” a la cartera correspondiente para su ejecución, que pasara para conversar tan pronto como pudiera.

Como era mi ruta de costumbre, a los días me acerqué, y me regresaron la carpeta diciéndome que ya habían fotocopiado todo y ya el proyecto estaba en marcha a lo que agregó otros detalles que realmente en poco tiempo salió a la luz y todos lo vimos, con otro nombre, claro está, no recibí nunca una llamada de agradecimiento y mucho menos un pago o reconocimiento de ningún tipo, ni un simple “gracias”.

Luego al cabo de poco tiempo, vi cómo empezó el desfile y el despilfarro que dieron lugar a tantos fracasos.

Lo cierto es que gracias a Dios no le debemos nada a nadie, pero por el contrario son algunas las deudas de toda índole que tienen con nosotros.

Deber, señores, es karmatico cien por ciento, karmatico. Desde aquella clase aprendí y comencé a atar cabos, percatándome con hechos que no se deben dejar deudas pendientes, bajo ningún aspecto, es como dejar ciclos inconclusos, pero peor. Es mucho más terrible el peso de un karma que una sanción, pena o hasta demanda judicial.

Ahí les dejo ese mensaje basado en el conocimiento y la experiencia para que se curen en salud.

Saludos,

Virginia

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